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Breve ambulatorio sobre Bulgaria Mexicalli de Gerardo Arana

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El Andador Jesús García conecta la calle de Reforma con Avenida Zaragoza y es sombra de la Iglesia de Santa Teresitas. También fue el primer lugar en Querétaro donde se instalaron las putas. Las cambiaron al Río Universidad en los ochentas, el gobernador en turno quería dejar el centro libre de “suciedad” para los turistas. Una zona roja improvisada que a la fecha sigue en activo por el noctambulismo queretano. En aquel Andador estuvo el último departamento en el que vivió Gerardo Arana. Allí escribió Bulgaria Mexicalli. La gestación del libro en realidad fue un accidente: Herring Publishers tenía pensado publicar una plaquette de ensayos (el último título de la colección negra), al parecer, el autor invitado no hizo sus entregas a tiempo y Gerardo decidió mandarlo a la chingada y publicar algo suyo. Un jueves me llamó para que pasara a visitarlo. Como siempre llegué con un seis de tecate y cigarros. En ese tiempo yo vivía en las lejanías de Santa Bárbara, en una cabaña llena de cacomixtles; una extensión del bajío; un portal para dos. Hacía media hora al centro, tiempo suficiente para espabilarme y ordenar mis ideas.

Llegué al departamento en el Andador Jesús García y Gerardo me recibió con un bote de acuarelas en la mano. Tenía salpicadas gotas de pintura en el suéter, los brazos y la cara. Estoy leyendo algo muy cabrón, me dijo sacudiendo su bote de acuarelas como si fuera una maraca, me lo robé de la escuela. En ese entonces él estaba dando clases en una secundaria de Numerarios. Era un trabajo que odiaba y a la vez intentaba mejorar con sus magníficas clases. Sentía que nadie lo apreciaba a pesar de que sus dinámicas eran auténticas y atrevidas. Me metí a la biblioteca de la escuela porque estaba hasta la madre de todos, me dijo mientras se sentaba en su taburete azul, tienen una sección de poesía de la verga, pero encontré esta joya, y me mostró el tomo: Era una antología de poetas búlgaros contemporáneos. La edición era reciente y se veía casi nueva. Parecía que nadie nunca la había leído. Lo he estado leyendo todo el día y está cabrón, dijo Gerardo mientras buscaba desesperadamente entre las hojas un poema. Estos poetas están bien tristes, checa:

En los valles oscuros

antes del amanecer

en todos los montes

y los valles desiertos

campos hambrientos

villas fangosas

villorrios

ciudades

patios

cabañas y tugurios

en las fábricas, en los almacenes, en las estaciones

en el granero

en las granjas

y en los molinos

en las oficinas

centrales eléctricas

establecimientos

Eran las primeras líneas de Septiembre de Geo Milev. Buscamos su nombre en Wikipedia y allí supimos lo de su ojo de vidrio, la fosa común y el expresionismo búlgaro. Hasta ese entonces Gerardo no sabía nada sobre Bulgaria y sus poetas. Justo cuando terminó de leer la biografía de Milev comenzó en la computadora una canción de Sufjan Stevens. Esas cosas no se olvidan.

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Dos semanas después tenía escrito Bulgaria Mexicalli. Una noche nos invitó a su departamento para leernos el libro. Había cervezas, instrumentos prehispánicos, un atril, cigarros y varias hojas desordenadas. Fuimos Antonio Tamez (que fue el primero en revisar y editar el libro), el diseñador Jaime Romero y yo. Mira Warpola, se me acercó entusiasmado antes de comenzar la lectura, me voy a autopublicar.

Todo lo había armado en esas dos semanas: las ilustraciones, el remix de Milev y López Velarde, los primeros poemas. Me platicó que la noche que había terminado de leer Septiembre, inmediatamente reconoció al espíritu de Velarde y su “Suave Patria”: Poemas condenatorios, contemporáneos, impuestos. Gerardo unió el puzzle y aprovechó su proceso de escritura explosivo para edificar y codificar todo rápidamente. Ya tenía en la cabeza despeinada su objetivo. Otra cuestión era que Herring Publishers estaba a raya en fechas para publicar el último título de la colección negra. Había que apurarse. Todo se dispuso a la perfección. Gerardo era muy distraído, podía pasar meses pajareando en distintos proyectos, pero éste lo concluyó en chinga y de manera ejemplar.

Aquélla noche que nos leyó el texto me sentí triste y emocionado. El libro era muy bello y era de verdad. No conocía las dimensiones de los poemas. Dudaba. El mismo Gerardo percibió en el texto algo más, vio todas sus posibilidades. Al terminar de leer encendió un cigarro y se quedó callado un buen rato. Unas semanas antes habían asesinado al hijo de Javier Sicilia, eso le pegó muy duro a Gerardo, esa fue una de las razones por las que escribió el libro. Antes de la presentación me platicó que unos conocidos le habían llevado el texto a Sicilia y que supuestamente lo había leído. Ya nunca supe si eso fue cierto o no, pero para Gerardo fue una prueba, una prueba fuerte de que si Sicilia leía su libro, y le llegaba con profundidad, significada que lo que estaba haciendo era algo serio y no únicamente un ejercicio de escritura amateur.

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Para la presentación hicimos unos visuales, era metraje encontrado de YouTube, unas imágenes añejas y en blanco y negro del Imperio Búlgaro avanzaban con unos corridos de la Revolución Mexicana, a la mitad del video, comenzaban unas tomas de la Revolución Mexicana pero ahora la música de fondo era un gitaneo tradicional Búlgaro           (http://vimeo.com/32630589). Gerardo leyó los poemas acompañado por unas jaranas y una quijada de burro. Fue poderoso.

Después de la presentación se habló poco de Bulgaria Mexicalli, algunos escritores locales no habían conseguido la plaquette y otros ni siquiera se habían dado oportunidad de leerla. Gerardo entonces comenzó a armar Pegasso Zorokin y Met Z con toda su obra y mails y cualquier texto que tuviera guardado en su computadora. Todavía no se nos ocurría escanear la colección negra para subirla a internet, de hecho, Carolina, amiga íntima de Gerardo, la escaneó hasta después de su muerte gracias a un pedido del poeta Sergio Ernesto Ríos.

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https://www.youtube.com/watch?v=1StZt3se0-U


Hoy pienso que Flaco nunca se habría imaginado todo lo que se ha dicho de su libro. Gerardo Arana en El País, en importantes revistas de literatura, publicado en Tierra Adentro, leído por los poetas, los narradores y los editores; por los artistas y los críticos. Apenas a dos años de su partida. El muchachito de provincia que murió antes de tiempo. Ahora las editoriales quieren publicarlo y ojalá que ahora sí lo lea Herralde y le dé un significado a la obra inconclusa de Gerardo. Bulgaria Mexicalli es un libro digital y póstumo y apenas un molde, su autor buscaba una redención y logró algo mucho más que eso. Resultó que el libro sí era algo serio y trascendental, no solo para el poeta de luto, sino para muchos escritores y lectores al pendiente de su país. Al final, cuando Gerardo estaba remixeando sus textos, al parecer algo le decía que tenía que hacerlo con prisa. Su novela no podía esperar más. Nada podía esperar. La violencia literaria. Todo era un combo de guerra. Todo era spam y notificaciones. Escritura a tiempo real.

Me gusta creer que Bulgaria Mexicalli se convertirá en un libro de culto, igual que Met Z y el resto de su obra. Después habrá tiempo de definir “culto”. Por ahora me acuerdo de todas esas veces que hablábamos de literatura y no hacíamos más que suponer y falsificar. Al fin alguien lo está leyendo con el entusiasmo que se merece. Me encabrona no poder contemplar su risa cínica, esos dientes grandes y amarillos de tanto tabaco. Él sería el primero en cuestionar todo lo que se ha dicho acerca de su texto con humor e insolencia. Lo que no saben es que los estoy engañando a todos, probablemente me diría, y es lo que quiero pensar. 


[Texto publicado en la Revista Monaguillo, Abril 2014, Querétaro, México. A dos años sin Gerardo Arana]

Fotos de Carolina Morales

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Poemas para pequeños niños fantasma

Fragmentos de “Poemas para pequeños niños fantasma” de Ägnes Viccencio.


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Todos envejecemos
los árboles, las plantas, los conejos
La piel se arruga,
los troncos, las hojas, las orejas
Se vuelve complicado abrir una lata de guisantes,
arrojar una semilla, cultivar una flor, brincar por el patio
Todo el tiempo soñamos con la muerte,
soñamos con el primer brote púrpura de la primavera
soñamos con la tierra húmeda de las Islas Salomón
soñamos con un bosque de espinacas y lirios
A veces nos caemos y abrimos nuestros cráneos,
dejamos que nuestras raíces quiebren el concreto
que del tallo salga una pequeña flor de fuego
que los orines se conviertan en veneno
No importa quién seas
árbol, planta, conejo
resurgirás de la lava
como semilla
como átomo
como marioneta.


***


La mayoría de los jóvenes creen que hay vida después de la muerte
Luego se arremangan sus camisas y salen a buscar chicas
Si es necesario se ponen bermudas para presumir los tatuajes en el chamorro
Están seguros que cuando mueran van a poder seguir haciendo grandes cosas
Tienen la certeza de que si mueren jóvenes se quedarán jóvenes
Como si la eternidad fuera una taberna donde los hombres bailan sin camiseta
Con el tiempo se acostumbran a que la vida no pronostica las situaciones
Un día se enferman de fiebre amazónica
Otro día alguien cercano muere
Después sus padres caen en el hospital
Y la certeza y la intimidad se agotan como aliados inesperados
De repente ya no hay nada después de la muerte
Puedo ver su sonrisa macabra
Anda por allí bajo el sol y sin sombrero


***


Conocí a un pequeño niño fantasma
usaba pantalón de mezclilla y playera negra
vivía en un cuarto del Hotel Feregrino
yo me quedaba allí algunas noches
me inyectaba heroína
bebía ron
lloraba frente al espejo y después me iba
La primera vez que lo vi
estaba sentado a la orilla de la cama
intenté gritar
pero no tenía fuerzas
Seguí con las adicciones
reventé en un bar de calle Felipe
sentí una uña encajada en el pecho
De la oscuridad apareció
el pequeño niño fantasma
me dijo hacia dónde tenía que dirigirme.


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Hoy vi a unos niños jugando con un bate de béisbol
estaban suponiendo que el bate era un micrófono
y que ellos salían en vivo por la televisión
¿Cuántos niños quieren ser celebridades?
Los cerebros jóvenes creen que pueden ganar
cualquier competencia.

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The Oxford concise dictionary.
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Texto de sala para la exposición “Tiempo - Espacio” de Oswaldo García en Galería Libertad, Querétaro, México, 2014

Dicen que el tiempo no existe. Dicen que el espacio es infinito. Para algunos no nos queda claro ninguno de los postulados. Hemos permitido que los científicos y los astrofísicos enumeren con lenguajes intrincados los límites espectrales de ambos conceptos, lo hemos permitido a pesar de la sensibilización e impacto diario que nos produce la relatividad de sus efectos; pero el arte no se satisface. Acá en el planeta tierra las leyes de la naturaleza nos han ido mostrando que la estética del lenguaje se nutre invariablemente del tiempo – espacio. Las distancias se miden en tiempo, el tiempo se mide en las distancias, sin embargo, puedes estar cerca aunque estés lejos, y lo mejor, puedes llegar a tiempo aunque te tome una eternidad. Oswaldo García aprieta estas teorías y aprovecha la estática temporal que se forma por medio de la instantánea. Los prototipos de la naturaleza, y en este caso, los necrogases del neón, quedan estancados en las limitantes de la rotación. El neón, sin entrar en detalles del llamado neon-art, sino basado en mi experiencia como Neónida, asume en gran medida la responsabilidad de la modernidad. La irradiación del neón es un ejemplo maravilloso de los componentes naturales y el atrevimiento del hombre en su búsqueda flanêurística. No es gratuito que el primer Neonidesmo le rinda culto a este bello invento refulgente por el efecto de dilatación y fantasía que produce en las pupilas. Parece que Oswaldo conocía a fondo los postulados Neónidas cuando le quitó su esencia de urbanidad a estos cristales hechizantes. Tierra y neón fundido, confabulaciones de la materia que carecen de luminiscencia,  objetos pálidos que construyen su propio lenguaje como si se acomodaran por si mismos en las delicadas normas del arte, la luz y la naturaleza. Estos fósiles me hacen preguntarme acerca de los efectos del objeto: ¿Un neón es un neón aunque esté destruido en una lluvia de cristales?, ¿Un neón deja de ser un neón si  no está encendido?, estas preguntas son similares a las que nos hacemos sobre el espacio – tiempo, normalmente aparecen en nuestra vida noctámbula, la que necesita de la iluminación artificial y bombones de realidad adulterada. Hay que echar un vistazo a lo que se hunde y se rompe, y entonces, adquiere nuevos significados. Oswaldo García nos presenta esta serie en donde la visualización del tiempo y su aparente espacio ilimitado parecen un artificio. Un intento de negativo. La tierra y sus huesos, huesos de animales prehistóricos, cristales de neónes prehistóricos, huesos de cristal, neón animal. 





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Nueva línea de muñecas para niñas elegantes y depresivas

 

Barbie Antígona
Barbie Desdémona
Barbie Auxilio Lacouture
Barbie Yocasta
Barbie Beatriz
Barbie Molly Bloom
Barbie Isolda
Barbie Madame Bovary
Barbie Leonor de Aquitania
Barbie Shahrzād
Barbie Petra von Kant
Barbie Jane Eyre
Barbie Justine
Barbie Cesárea Tinajero
Barbie Karenina
Barbie Mrs. Dalloway

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Neologismos de la amargura

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  • Se fue el internet.
  • Lo vi en facebook.
  • No me etiquetaron.
  • Plagió mis tuits.
  • Se terminó la tinta de la impresora.
  • Las fotos están muy pesadas.
  • Se trabó el Photoshop.
  • No reconoce mi voz.
  • Se descargó incompleto.
  • Se le acabó la batería.
  • No traje el cargador.
  • Contraseña incorrecta.
  • Este nombre de usuario ya existe.
  • En la impresión siempre se ve distinto.
  • Nadie le da like a mis selfies.
  • Los anuncios de YouTube.
  • No se parece nada al de la foto.
  • Dejé abierta la página del porno.
  • No está en Google.
  • Wikipedia dice otra cosa.
  • Voy a guglear mi nombre.
  • Tarjeta de video o tarjeta de audio.
  • No es compatible.
  • Virus informático.
  • Spam.
  • Software contaminado.
  • Libro en digital.
  • Unfollow.
  • crtl + alt + supr
  • ¿Mac o PC?
  • ¿Playstation o Xbox?
  • No lo guardé.
  • Autocorrector.
  • Fibra óptica.
  • Teléfono inteligente. 
  • Son 25,000 por la página web.
  • Actualizaciones. 
  • Lo dejó en visto.
  • Cerré temporalmente mi facebook.
  • Está lleno el disco duro.
  • Se me cayó la USB al excusado.
  • Los eliminé de mis contactos.

GIF: Bill Domonkos

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